29/10/15

Instructivo

Atrape el rayo que iba en busca de otro.
Encuentre en todo corazón de tierra removida la preciosa guerra contra el nombre propio.
Sumérjase en placeres ajenos y aspire al ser livianito por encima del rezongo de un tablao reseco.



















Abrace desgarramientos dibujantes dispuestos a inhalar la frescura superficial: verá que el espíritu es, nada menos, polvo que el derrumbe emana.






















Recuerde que hay personas con carencias bien distribuidas que se lanzan al vacío sin tornillos y solo el cachetazo de un océano las para.



















Suelde los cables por donde viaja el electrón de la iracundia y al tacho de basura un corazón de estañ deformado.






















Verifique si la máscara que se resigna ya viene puesta y cuelga en lo alto. Recuerde que su peso decide la curva lumbar que reverencia.























Despréndase de sus propias causas y acuda a una cita con un fantasma sin memoria, un fantasma cuyo rencor sea, a cada rato, recién nacido.




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